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¿Por qué un ‘Encierro Humano’?

Bullfighting Facts
Crédito de la foto: Jerome Lescure

Una tradición de crueldad

Los maravillosos animales que corren y resbalan por las calles de Pamplona durante los encierros de Sanfermín siempre terminan muertos, más tarde, en la plaza de toros. La costumbre así lo ordena. La tortura y el asesinato de un animal indefenso no debieran jamás celebrarse como una tradición. La gente siempre usa la excusa de la tradición para justificar las cosas más horribles, como el trabajo infantil o la esclavitud. Pero que sea una tradición no hace que estas situaciones sean correctas ni justas. La tauromaquia es una costumbre cruel y sangrienta que debiera haber sido relegada a los libros de historia hace ya mucho tiempo. No importa cuál sea su origen, la tauromaquia consiste en torturar, mutilar y matar a un animal sólo por entretenimiento.

Los ‘Encierros de Sanfermín’

Los toros aguardan en los establos sin entender qué sucede, rodeados de ruido y gente que grita, amenazante. Luego sienten los golpes de varas puntiagudas y picanas eléctricas, lo que los hace iniciar una estampida. Corren aterrorizados, mientras cientos de personas los persiguen y golpean con rollos de periódico. Es común que los toros pierdan el equilibrio y caigan aparatosamente en las calles de piedra, porque sus pezuñas no están hechas para caminar en estas superficies. Producto de estas caídas, sufren de huesos rotos, pérdida de cuernos y otras fracturas. Y si eso fuera poco, al llegar la tarde en a la Plaza de Toros, todos serán torturados y asesinados ante una concurrencia más preocupada de beber alcohol que del sufrimiento de un ser inocente.

Corridas de toros

Cada año, más de 40 mil toros son masacrados en las plazas de España.1 La mayoría de los espectadores extranjeros no desean volver jamás a presenciar una corrida de toros. Salen completamente descompuestos por haber sido testigos de este espectáculo sangriento. Sin embargo, es el dinero del turismo el que mantiene activa esta industria cruel. Las agencias de viajes y los promotores de la tauromaquia retratan las corridas como una celebración colorida y justa. La verdad es que los toros no tienen jamás la oportunidad de defenderse, y mucho menos de sobrevivir.

Los toros son debilitados intencionalmente mediante varios métodos, como golpes con bolsas de arena en las costillas y drogas.2 Un estudio conducido por la Universidad de Salamanca descubrió que el 20% de los toros usados en las corridas estaban drogados antes de poner un pie en la plaza. Tomaron una muestra de 200 toros, y uno de cada 5 mostró indicios de drogas antiinflamatorias, que tienen el objetivo de ocultar los síntomas de las lesiones y mutilaciones, para que el toro no se muestre debilitado.3

Otra práctica común es el “afeitado” de los cuernos, a los que se le quitan varios centímetros.4 Los cuernos son fundamentales para que el toro pueda moverse coordinadamente y tenga noción del espacio, al igual que sucede con los bigotes de los gatos. El “afeitado” es ilegal, así que los cuernos son inspeccionados por un veterinario antes de entrar al ruedo. Sin embargo, en 1997, la Confederación de Toreros Profesionales – que incluye a más de 230 matadores españoles – intentaron que se prohibieran ese tipo de inspecciones veterinarias.5

En una corrida promedio, el toro entra a la arena y es penetrado por lanzas que le propinan los llamados “picadores” desde sus monturas. Las heridas son dirigidas detrás de la nuca, para obligar al toro a bajar la cabeza y que el trabajo del torero sea más sencillo. Mientras el toro pierde gran cantidad de sangre, llega el turno de los “banderilleros” que enganchan unos pequeños arpones en el lomo del toro, para que las heridas no puedan cerrar y que la pérdida de sangre sea más copiosa.6 Y el espectáculo no termina ahí, ni tampoco el sufrimiento del animal, porque llega el turno del “matador”, que se encarga de jugar con el atormentado toro y luego matarlo con una espada que le atraviesa los pulmones, para que colapse por asfixia. Una vez que el toro cae, sigue vivo.7 Un nuevo personaje entra en escena y “descabella” al moribundo animal con un puñal en la columna vertebral. Esto paraliza por completo al toro, pero no lo mata. El cuerpo es arrastrado por unos caballos y es llevado al matadero que cada plaza de toros posee, donde es faenado.8

Bullfighting Facts ImageLa concurrencia aplaude al “matador”, y se le entregan las orejas y cola del animal, que alza como trofeo. Unos minutos más tarde, otro toro entra en la arena y todo el sádico guión se repite.

Se trata de un evento de cobardía y no una lucha justa, donde sólo el torero ha elegido de estar ahí. Desde el momento en que el toro pisa la arena, está condenado a muerte. Debilitado por drogas, golpes, laxantes, con sus cuernos afeitados, sus ojos cubiertos de vaselina, el toro está condenado.

Oposición a la tauromaquia

Los opositores a las corridas de toros están aumentando tanto en España como en el resto del mundo. En abril de 2004, el Ayuntamiento de Barcelona se declaró contrario a las corridas de toros, como un primer paso para abolir por completo esta práctica medieval. Desde entonces, 38 otros municipios catalanes se han sumado a esta declaración, u el Parlamento de Catalunya está debatiendo acerca de cómo incluir en la ley de protección animal a los toros. Según la encuesta Gallup de octubre de 2006, el 72% de los españoles no muestra ningún interés en las corridas de toros, un gran aumento si comparamos la misma encuesta de la década de los ochenta, donde era un 54%.9 Si España quiere ofrecer un turismo moderno, debiera dejar de ofrecer animales muertos como entretenimiento.

Caballos en la tauromaquia

Los toros no son las únicas víctimas en las corridas; los caballos usados en ellas también sufren las consecuencias. Entran al ruedo con los ojos vendados y los oídos tapados para no espantarse por el ruido de la concurrencia, así como cubiertos por un peto para que no se puedan ver sus vísceras si es que reciben una cornada. Aproximadamente unos 200 caballos mueren cada año en las corridas de toros.10

La corrida de toros sin sangre

El Portugal también se realiza corridas de toros, pero “sin sangre”. Esto quiere decir, que el “matador” no asesina al toro en el ruedo, sino que el animal morirá más tarde, producto de las heridas recibidas durante la corrida. Se le aplican “banderillas” como en una corrida tradicional, produciéndole gran pérdida de sangre, y luego es el turno de los ocho “forcados”, que agarran al animal de la cabeza y cola para someterlo. Debilitado y exhausto, el toro deja de forcejear. Así es llevado fuera de la arena hacia el matadero, y se le deja morir desangrado. Esto puede demorar horas o incluso días.11

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Referencias
1Emma Daly, “Fears of Mad Cow Disease Reach Bullfighting Rings”, The New York Times 11 Feb 2001.
2Phil Davison, “Matadors on Horns of a Dilemma”, The Independent 12 Feb 1994.
3“One-Fifth of Spain’s Fighting Bulls Drugged?”, Reuters, 28 Nov 2000.
4Al Goodman, “Machismo vs. Money: Whose Bull Is Gored?”, The New York Times 9 Mar 1997: E6.
5Goodman.
6Bill Lyon, “A Slaughter That Is Really a Slaughter”, The Philadelphia Inquirer 27 Jul 1992: C1.
7Tony Hendra, “Man and Bull”, Harper’s Magazine Nov 1996: 69.
8Lyon.
9Fiona Govan, “Bullfighting’s Future in Doubt”, The Daily Telegraph 21 Dec 2006.
10Fight Against Animal Cruelty in Europe, “Cheating Practises”.
11League Against Cruel Sports, “What Is Wrong With Bullfighting?”.

 

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